martes, 3 de marzo de 2015

Hemos










Hemos perdido la costumbre de querer,
de dejar que la magia de las miradas
se pierda entre pantallas.

Hemos apostado un todo
por aquello que no queremos,
por lo que quiere el resto.

Nos hemos comportado
como algo que quieren los demás
sin saber que somos y creernos nada.

Hemos dejado que las tecnologías
dominen nuestras vidas
y chica parece que no existen
más vías en esta autopista de la vida.


Hemos dejado que nos dominen los horarios,
que la fecha del calendario
importe más que tú y
llevemos ese modo de vida acelerado.


Hemos dejado que valgan más
los exámenes que el aprendizaje.
Que aquí vale el que más nota saque,
pero no el que más sabe.


Hemos dejado de lado los valores sociales,
dónde gana el que llega primero
a costa de el resto
y no el que ayuda
a costa de llegar primero.



Hemos olvidado lo más importante:
dejamos pasar la vida en cosas vanales
y nunca nos llega el tiempo,
dejamos de ser nosotros por el resto,
olvidamos amar la vida y la hemos
vendido en la esquina por una botella de tequila,
 olvidamos conectar y, digo bien, porque estamos
desconectados de la vida con tanta tecnología,
olvidamos olvidar y olvidamos el amar.

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