miércoles, 22 de abril de 2015
Esa simpleza
Esa simpleza de querer,
de quererte,
de mirar tus ojos tan raros
y tan bonitos al mismo tiempo,
esos ojos por los que me quedaría
enganchada horas
y las horas no contasen en el tiempo,
porque sería toda una eternidad.
Esa simpleza de verte correr
y ver como se alinean todos los planetas,
para observarte detenidamente
y que el universo vea lo que yo a través de mis ojos.
Esa simpleza de tocarte
y ruborizarme,
con la inocencia de una niña
y que se me pongan los pelos de punta
al tener tu piel junto con la mía,
agarrados de la mano por la calle.
Esa simpleza de curarte,
de cuidarte
cuando te des un golpe
y ponerme como una histérica
por limpiarte las heridas
o cuando venga el hombre del saco a por ti
y no dejar que nada malo te pase,
ni te lleve lejos de mí.
Esa simpleza de querer
que seas mío
y no poder
porque no eres una cosa
a la que tener atada,
eres una persona,
una persona maravillosa.
Esa simpleza de amarte
sin condiciones
y dejar que seas libre,
siendo tú mismo,
sin ningún pretexto
y quererte cada día más
por el simple hecho de que nunca te vas
y siempre estás de regreso.
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