Gritar, gritar hasta desgañitarse,quedarse sin voz.
Llorar, llorar hasta la deshidratación.
Observar a tu alrededor como todo transcurre rápido.
Ves los coches pasar a toda velocidad tan rápido que dejan un rastro en el aire, un trazado que podrías tocar con tus manos.
Ves a la gente feliz, tan feliz que causa repulsión. Esa felicidad aparente que sólo existe hacia el mundo y tu ahí, que nadie se percata de tu anodina existencia y sigues impasible contemplando el horizonte con tus ojos llorosos, pero sin derramar una sola lágrima. Dándote exactamente igual todo,sólo te preocupa tu insignificante existencia y el tiempo.
Tiempo que corre y vuela, que se escapa de nuestras manos como si de agua entre tus dedos se tratara.
Tiempo, tiempo que pasabas con la persona que querías. Esas horas que desaparecían, que nunca llegaban a nada,tiempo que se paralizaba con su sonrisa, que destruía tu alma infranqueable donde nadie penetraba en ella hasta que un día te despertaste y te diste de cuenta que no te encontrabas sola, que había alguien con quien contar, pero... Que tarde o temprano desaparecería con el tiempo.¿Recuerdas? Era como el agua entre tus dedos. Esa dulce sensación que te acaricia por instante, pero al pestañear ya no estaba y te levantas, te levantas con más fuerza gritándole al mundo que estás ahí, que te da igual, que te lo vas a comer, pero con la fuerza que te levantas también levantaste esa muralla que rodeaba tu alma.
Muralla, esa muralla bonita y perfecta que construiste para mostrar al mundo para que nadie te toque los cojones. Esa imagen que nadie entenderá porque es tan complicada que ni tu misma lo entiendes. Lo quieres todo, pero no quieres nada.
Los quieres a todos, pero a ninguno.
Te quieres a ti, pero sin embargo escupes a tu reflejo en el espejo.
Admiras la imagen que das, pero sin embargo te repudia la idea de que alguien te considere especial.
Eres normal y a la vez 'rara' tan rara que no sabes lo que quieres de esta vida: temes al futuro, temes las expectativas que tiene la gente de ti , temes tu anodina existencia, temes mirarte al espejo y escupirle cada día con más intensidad,temes cada día más la realidad que te rodea, te temes a ti...Sin embargo, aquí estás levantándote cada mañana con la inercia del vivir haciendo las cosas como si fueras una máquina y no te voy a decir nada, porque es difícil encontrar una respuesta para eso,pero no dejes escapar esa agua que se va entre tus dedos.
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