Bailo en invierno
con los pies descalzos,
son magma
en un mundo helado.
Bailo sobre mojado,
pisando los eternos charcos,
marcándome un Charlestón
en solitario.
Bailo en la nieve,
sin zapatos,
en el suelo helado
y con el corazón despejado.
Bailo en invierno,
cuando los árboles parecen muertos,
el adorno
de un paisaje yermo.
Bailo
porque el baile
es el perfecto sempiterno.
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