Veo muchas caras tapadas
por las más lujosas máscaras,
mucho lujo para tanta cara.
De los vestidos se desprenden etiquetas,
que vuelan con las miradas traviesas,
reinas de la delicadeza.
Comienza el vals y yo no puedo parar de mirar
me dicen que eso no es para mi,
que yo no pertenezco ahí.
'Estoy desolado,
nadie quiere bailar con el lacayo',
pensó el lacayo con el cuchillo en mano.
Que triste panorama
que ahora no se encasille nada
y más triste
que finjamos que eso no pasa.
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