A veces estamos tan perdidos en la
vida, en nuestra cotidianidad, que el simple hecho de levantarse de la
cama y pensar que hacer en el día es un acto de proeza.
Nos venden mensajes de que debemos
construir nuestro futuro, salir adelante con nuevas ideas y ante
todo salir a flote de nuestro laberinto en el cual nos hayamos
sumergidos.
La gente no se da cuenta que no es
fácil salir, que a veces la única forma es estar perdido, no para
encontrarse si no porque es el único modo de vida que tenemos y
probablemente el único que conozcamos. Cagarla una y otra vez, nadar
en eso que llamamos mierda es a veces lo único que necesitamos para
sobrevivir, para avanzar, porque si algo tiene la vida es que es muy
puta y necesitamos asegurarnos de que así es.
Sabemos que no es un camino de rosas,
pero nos gusta contemplar más las espinas que la flor en sí. La
belleza parece que está ahí, en el desastre. En cuanto tenemos algo
bueno, en seguida se acaba, pero no sabemos que hacer con ello, así
que nos aseguramos que si tiene que acabar que acabe de forma abrupta
y horrible, para que no pueda regresar y volver a hacernos
daño.Porque para jodernos ya estamos nosotros mismos con nuestras
cagadas y martirios por ello.
Aplaudo por aquellos que se levantan a
las mañanas con su café, esperando la respuesta de su cambio de
vida con esperanzas. Yo lo único que hago es nadar y nadar para no
ahogarme, aún no sé cómo cambiar el agua del váter.
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