viernes, 2 de marzo de 2018

De la famosa frase 'déjate querer'...

'Eres una persona afortunada por el mero hecho de estar viva.'

Esta frase que se suele escuchar por ahí,nunca ha calado lo suficiente en nosotros, en aquellos que vivimos castigándonos cada día y nos preguntamos cuando terminará eso.
Yo no vengo a decir cómo debemos vivir cada uno, ni mucho menos. Vengo a cuestionar el poder de destrucción que tenemos hacia nosotros mismos...

Desde que somos pequeños nos educan para ser los mejores, cumplir con la difícil tarea de salir adelante pese a los problemas y eso por desgracia lo hemos transformado en un saco cargado de problemas y probablemente de escasa autoestima. No es que nuestros padres lo hayan hecho mal ni mucho menos, ni el colegio... Sólo que demasiadas esperanzas en una persona acaban por resultar una carga pesada en uno.
A medida que vamos creciendo los problemas son mayores y las cargas pesan más. Ahora no llega con ser el mejor para tus padres o en el colegio, ahora tienes que ser el mejor para la sociedad...
Vivimos en un mundo de cuerpos perfectos, de mentes prodigiosas, de  gente con dinero, de caras bonitas, de buenos músicos, excelentes artistas, de la devoción por la vocación...
Mientras tanto esos cuerpos perfectos se matan de hambre o deporte para ser perfectos y aún así siempre se encuentran algún defecto,los grandes prodigios de la sabiduría nunca tienen suficiente y un gran número de ellos vive creyendo ser mediocre, la gente con dinero (quitando los afortunados) probablemente han trabajado tanto que se han quedado sin el resto, las caras bonitas muchas de ellas se levantan con mucho tiempo para poder lucir perfecta y aún así siempre se exigen más... Y así pasa con todo.
¿Qué pasa con el sufrimiento de los demás y el trabajo que ellos llevan para aguantar el día a día? Sabemos lo que ocurre y decidimos ignorarlo, preferimos adorar unos ideales imposibles y castigarnos por no poder alcanzarlos.¿ Acaso no es más fácil vivir  en paz con nosotros mismos que castigarnos por no ser como el resto? Pues parece que no.

En el plano personal cuando una ola de problemas nos sacude, tendemos a creer que es nuestra culpa aunque puedan ser factores externos que no podemos controlar o  que  aún no disponemos del conocimiento necesario para enfrentarlos. También está la parte en la que tenemos una gran tendencia a evadir los problemas o eso o preferimos callar y comérnoslos.  Mi parte favorita es aquella en la que esperamos a que los problemas pasen, cómo si fuera una película,  cuando lo lógico sería plantarse y decir aquí estoy yo,basta ya... Pero no, la cosa parece que no va así.

Preferimos idealizar cosas inalcanzables, callar los problemas y aguantar, preferimos castigarnos, preferimos sufrir antes de pedir ayuda o  reconocer estar mal. Vivimos en una sociedad del buen rollismo, donde te sientes bien 24/7, dónde no puedes decir que tienes problemas porque eso te vuelve débil,vivimos en una sociedad dónde tienes que ser el mensaje viviente de Mr Wonderful, dónde tienes que ser un puñetero arco iris andante...

Vivimos en una sociedad de la apariencia porque querernos, querernos es la cosa más difícil que tenemos que hacer todos los días porque siempre encontramos algún pero que está dispuesto a jodernos el día. La maravillosa  segunda parte que es la de dejarse querer ( no me refiero a que tenga que ser por tu pareja,sino a dejarse querer por la gente que te rodea), creo que es tan difícil como quererse porque siempre nos invade el mensaje de: ¿yo? ¿me lo merezco? ¿ es una broma? ¿y en que momento se acabará?...Y así estaremos hasta que comprendamos que no todo es culpa nuestra, no somos tan malos como creemos, ni seremos tan perfectos como queremos (o nos venden).

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