miércoles, 7 de marzo de 2018

Casualidades

La gente va y viene constantemente, es cómo un fluir continuo... Unas personas se quedan, pero la mayoría se van. ¿ Pero qué pasa con esas personas que aparecieron en nuestras vidas para luego desaparecer? ¿Qué les pasa? ¿Por qué tienen que desaparecer?

La mayoría de la gente piensa que es el ciclo de la vida, sin embargo otros piensan que esas personas traen unas lecciones que enseñarles, unas mientras dura el proceso y otras cuando se termina.
A los que consideran el proceso cómo algo natural, el propio ciclo de la vida, aplaudirles por admitir tan dura realidad de una forma tan honesta. Es normal entender las relaciones cómo algo finito tal y cómo lo es el ser humano, sin embargo los que creen sacar una lección de todo y de todos...¿lo creen posible? Existen demasiadas relaciones interpersonales a lo largo de toda nuestra existencia cómo para aprender de todas ellas, ¿entonces en qué nos basamos para decir eso?

Las personas que nos importan son las que más dolor nos infunden a la hora de su marcha, es cómo si nos arrancaran el corazón del pecho y se pusieran a jugar a las patadas con él delante nuestra. Después de su marcha el cambio que aprendemos en nuestras vidas es no abrirse a los demás o simplemente volvernos más egoístas porque esa mano tendida que nos ayudará,es de forma temporal y en algún momento no estará. Nos hemos vuelto unos consumistas compulsivos de las relaciones humanas por el hecho de que no queremos admitir que se acaban, pero que más da si se puede rellenar con otras personas. ¿No?

Mi pregunta es: ¿quién reemplaza a un padre o una madre? ¿quién reemplaza ese amigo de la infancia que te ayudó a tanto? ¿quién reemplaza a tu primer amor o al amor de tu vida? ¿quién reemplaza a esos amigos que te ibas con ellos de fiesta y que jamás olvidarías?...
Puede que con los años nos volvamos más fríos y lejanos debido al número de decepciones acumulados, pero lo que sí saco en claro es que cada uno es único e irreemplazable, que las personas que realmente quisimos nunca se olvidan,simplemente se aprende a vivir sin ellas y probablemente sea lo justo y necesario para crecer.

PD: soy de las creyentes, de las del segundo grupo porque sino para mí las relaciones no tendrían un sentido.
Atentamente: la empedernida de las lecciones


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